martes, febrero 17, 2009

Un cacho de futurología

Año 2030, en un mundo totalmente tecnificado, palabras míticas como telepatía o telequinesia han quedado obsoletas gracias a un chip que nos permite estar interconectarnos, constantemente y sin mediaciones, tanto con aparatos como con seres.
Basta el pensamiento para que la otra persona se entere que la extrañamos; basta el pensamiento para que el perro (o loro, según el caso) venga a nosotros cuando tenemos un hueso para darle; basta el pensamiento para que la heladera se ponga al máximo cuando tenemos ganas de tomar una birra bien fría.
Por su puesto, como todo se resuelve con el pensamiento, nadie se mueve de su casa, lo que deviene por un lado en un sedentarismo alarmante; pero por otro lado, trae como veneficio que ya que nadie heche en falta los ya hace ratos extintos combustibles fósiles.
Con la extinción de estos combustibles, se solucionó una parte del problema de la contaminación, resta solucionar el tema de la creciente acumulación de chatarra tecnológica… por ejemplo, nadie sabe que hacer con todos los cargadores de batería distintos que le quedaron como legado de la “época del celular”.
Con la disminución de la contaminación y el sol entrando en una fase menguante, la temperatura global descendió un par de grados, por lo que todos los hippies sucios, digo ambientalistas, tuvieron que comerse sus manifestaciones pacifistas y recluirse en una comunidad de El Bolson donde producen sus propios alimentos, su yerba, y practican el amor libre antes, durante y después de fumar su yerba.
En el ámbito científico, partió desde la tierra un Trasbordador Espacial a Marte. La tripulación y los pasajeros (científicos todos) tienen como objetivo establecer la primera colonia de humanos en el Planeta Rojo. La travesía se llevó a cabo sin mayores inconvenientes, salvo algunos cascotazos que el trasbordador recibió en la luneta trasera al cruzarse con una banda de inadaptados que venía de presenciar el encuentro, ahora clásico, Sporting Neptuno-Temperley.
En lo social y deportivo, algo que emocionó a muchos, fue la concreción del muchas veces postergado partido de despedida de “La mandarina mecánica”. Con mayoría de integrantes originales y algún invitado, todos bastante deteriorados por los veinticinco años pasados desde la epopeya que les permitió acariciar el primer puesto (pero quedarse con un mísero segundo puesto por dos veces) en el campeonato de papi-fulvo de la UNQ, la formación presentada fue la siguiente (ver imagen):

Parados, de izquierda a derecha: el réferi (debería recordar su nombre, siempre nos daba una mano), JP Fatigatty, Román, el “Pájaro” Tripicho, Aldo Bobadilla, Juani, y una de las porristas de la mandarina (antes conocido como Puto T, gracias a los prodigios de la ciencia, pudo operarse para conciliar género y sexo y pasar a llamarse Rosa María Torres, ilustre pedagoga). En cuclillas, también de izquierda a derecha: el “Corto” Maltez, Héctor Ludueña, Molinkauskas y, el capitan, “Pomelo” Marini.

Bueno, esto es lo que se sabe del futuro no tan lejano.
Lo que no existe, quién puede conocerlo?

Saludos

7 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaja!!! lo de rosa maria torres me mato!!! muy muy bueno!
saludo, elfa

Uno de nosotros dijo...

Elfa querida! cómo va?
Che, el otro día se ve que no nos cruzamos por un pelito... pasá a saludar a los aburridos del aula 36!!!

Fabricchio dijo...

Excelente JAJAJAJAJA me muero hijo de puta...la foto coincide a pleno!!!
Espero q se invente algo para el pelo para ese momento!!!!

Puto T. dijo...

Siempre quise ser porrista. Y como no puedo esperar tanto tiempo a los destinos del campo científico y de mi bolsillo en pesos argentinos, me dedicaré a consumir estrógeno en gel y vestir ropa interior al tono y repasar el "Emilio".

El hombre veleta dijo...

Creo que de todos los mandarinos fui el que mejor se adapató al paso de los años jaja. Ahora no veo la hora de que llegue el año 2030 para enfriar la birra que acabo de poner en el congelador, y para concretar el bendito partido despedida!!

Uno de nosotros dijo...

Si, vos sos el que me jor se adaptó al paso del tiempo, entonces nos mintieron, la droga no hace mal!!!
Como habrán visto, estoy bastante gárgola y uso quincho... hablo del 2030, no?
Yo intentaría hacer el vendito partido antes de llegar a tal extremo.

Maltés dijo...

Parece que en el 2030 ya estoy completamente ciego: los lentecitos negros y mi mirada perdida que no emboca dónde está la cámara...