domingo, marzo 21, 2010

No quedan días de verano

Qué mejor momento que esta tarde lluviosa, primer día del otoño 2010, para desempolvar un poco el viejo blog con un par de ideas que me estuvieron dando vueltas todo el verano y tratan precisamente del mismo, de lo que significa, y de cómo lo vivimos.

Por supuesto, en lo primero que me puse a pensar es en música, en temas inspirados en la estación estival. Supongo habrá miles, o tal vez millones, pero en este momento solo recuerdo a “Los Perros Calientes” con “Bajo la rambla”, a “La Zimbawe” con “Verano del 57” y al dúo gallego Amaral”, con el tema que da nombre al post.


Sin ánimo de profundizar –tengo mis prejuicios hacia la música pop- podría decirce que estos últimos temas sintetizan en pocas líneas todas las historias de verano.

“No quedan días de verano para pedirte perdón… para borrar del pasado el daño que te hice… sin besos de despedida y sin palabras bonitas, porque te miro a los ojos y no me sale la voz”, le dice ella a él en la canción, pero tranquilamente podría haber sido al revés, no? El otro tema, el de Los Perros (el autor es otro, pero no me acuerdo quién), es una historia que termina “bien”, pero termina, por eso el bien entre comillas. Ella le hace una promesa que, como gran conocedor del acervo de “historias de verano”, sospecho no se cumplirá… “tu me besabas, y me decías, me jurabas que de mi siempre seri-i-as”. El tema de Zimbawe me da la razón: “Hoy solo me queda tu recuerdo y la emoción, de aquellos momentos cuando el sol brillo… pintare tu nombre, en mi corazón, y nunca podrán borrármelo…”.

(También recuerdo “Verano del 92”, la de “Los piojos”, ahí no encuentro mucho para analizar, solo habla de fasoooo!!!).


De la canción pasé a la literatura, y recordé el momento de “El Gran Gatsby” (novela de F.Scott Fitzgerald) donde el personaje, en un momento de plena felicidad, mirando el atardecer en la bahía de San Francisco, piensa “pronto llegará el otoño y todo habrá terminado”.


Pero lo que terminó de motivarme a escribir sobre el verano fue una especie de “predestinación literaria”, ocurrida justamente este verano: a principios de febrero, estando en Necochea, se me ocurrió comprar un policial negro para leer en la playa. “Estas solo cuando mueres” de James Hadley Chase (el escritor favorito del personaje de “El reposo del guerrero” de Christiane Rochefort) me pareció la elección ideal, pero pasó algo extraño: por alguna falla de imprenta, o alguna truchada del vendedor, tras una portada que prometía crímenes y misterio, se escondía una de estas memorables historias de amor.


Increíble, justo cae en mis manos un libro que habla de lo que estuve pensando todo el verano. Son dos jóvenes que se conocen en un centro turístico: ella de una familia aristocrática, él trabaja como mozo en el hotel para pagar sus estudios; en el medio, un viejo obsesionado por una cantante lírica teje a través del tiempo lazos invisibles entre los dos. Parecía que la historia terminaba con el verano, se despidieron diciendo cosas parecidas a las que dicen las canciones, y volvieron a sus lugares (ella al norte, el al sur), a retomar sus vidas. Él sigue visitando al viejo durante más de treinta años, quizás con la secreta ilusión de volverla a encontrar y, al parecer, ella también, pero el viejo nunca le habló a él de las visitas de ella, ni viceversa.


Amén de la historia, que puede parecer algo trillada, Terry Kay (en una posterior búsqueda en internet pude averiguar el nombre del autor y título de la obra: “Ombra Leggera” –por el aria de Meyerbeer que obsesionaba al el viejo- o “Shadow Song” en su versión original) hace muy bien esto de “darle vida” a sus personajes. Por ejemplo, parece que la chica en cuestión, Amy, era particularmente bella, y el personaje, Bob, tenía sus reticencias por la diferencia de estatus social existente entre ambos. Un amigo en común lo allentará con una frase increíble: burro campesino ignorante, la mujer más hermosa que verás en tu vida se arrastra como si tuviera plomo en el culo por culpa tuya, y tu sales con miss fealdad…”. Otro personaje, el señor Berguer, advierte sobre la tendencia de algunos viejos a “tirar de los hilos de las personas”, como si fueran marionetas.

Al parecer, eso es lo que estuvo haciendo Avrum Feldman con los personajes centrales de esta historia, parece haber estado organizando todo para que vuelvan a encontrarse, en su propio funeral. Y ha manejado bien los hilos, pero mejor no cuento más, sino pierde la gracia para quienes quieran leer el libro.


Obviamente, también el cine y la televisión se han ocupado de este tema.

Recuerdo especialmente la serie “Verano azul”, y un capítulo en que Los Simpson van de vacaciones a una casa que Flanders tiene en la costa (en este momento me estoy descargando el clásico cinematográfico “Verano del 42”)… también hubo una versión nacional, producida por Cris Morena, pero a esa mejor no recordarla…


Verano Azul relata las aventuras de una pandilla compuesta por cinco chicos y dos chicas de diferentes edades, entre los ocho y los diecisiete años, aproximadamente, y dos adultos cercanos: una pintora y un marino retirado, en una localidad de la Costa del Sol española.


Es interesante ver en todos estos relatos cómo los personajes pueden despegarse de lo que son en su vida habitual, es decir, cuando no están de vacaciones: sin nadie que nos conozca de antes, el único límite para mostrarnos distintos a nuestro yo habitual estaría en nosotros mismos. Así, Lisa Simpson consigue despegarse de su habitual imagen nerd y parecer “buena onda” a sus nuevos amigos de la playa… hasta que Bart arruina todo. Esto mismo se percibía en Verano Azul, son chicos de distintas edades, lugares y, probablemente, "niveles" sociales, que en ningún momento hacen referencia a “lo que eran antes”… pero bue, ya hablé en otro lado de “los viajes como sueños”.


Otra cosa interesante de ver es la forma difusa en que aparecen las figuras paternas (está bien, la figura de Homero como padre nunca fue muy definida que digamos, pero a los otros padres no los conozco). Los chicos vagan por la playa, se encuentran por la noche bajo el muelle, pasean en bicicleta por una ruta que serpentea entre acantilados, junto al mar (esta última imagen es de la presentación de la serie de TV Española), frecuentan a un viejo ermitaño que vive en un barco abandonado… en fin, cosas que no harían en su vida habitual; hasta los mismos Simpson parecen tener una vida mucho más estructurada cuando están en Springfield.


Este salirse de la rutina tiene que ver con lo que era vacacionar hasta no hace mucho: generalmente, ir de vacaciones, ir al mar, era visitar algún pueblo de pescadores, pintoresco y agreste, sin ninguna sofisticación. Así era el pueblo de Verano Azul y así parece ser el pueblo del mencionado capitulo de Los Simpson. Así es en las novelas de Moravia que transcurren en la Isla de Capri, y más o menos así es el recuerdo de los veranos de mi infancia en Necochea: cuando con un grupo de chicos y chicas, algunos más grandes y otros más chicos, algunos de la misma cuadra, y otros veraneantes como yo, cortábamos la calle 26, a la hora de la siesta, para armar partidos de paleta.


Bueno, esta es otra idea que me anduvo dando vueltas, el contraste entre mi idea (formada a base de recuerdos y de las obras mencionadas) y lo que en realidad son hoy las vacaciones: para empezar, las puertas de casa están cerradas, ya sea por la inseguridad o para que los pibes no se vayan a la calle (el tránsito ya no es el mismo en la 26); para seguir, ni en la playa se está tranquilo, ya que está repleta de boludos en cuatriciclo (a mi no me preocupa mucho que me pisen, pero el ruido me rompe soberanamente las bolas); y, para finalizar, todo –las comunicaciones, las aglomeraciones, etc.…- está dispuesto para que sigamos haciendo allá lo que hacemos todo el año acá. En fin, eso no son vacaciones para mi, por eso anduve mirando con cariño las costas del Quequén, que aún conservan aquella belleza agreste.

Con esto último me fui un poco del tema original, que son las historias de verano… pero no tanto: mi percepción es que las buenas historias ocurren solo en verano; pero en un verano donde uno pueda “reinventarse”, no en donde se repita la necedad habitual.


Otra cosa importante de mencionar es que las historias de verano son, en realidad, La Historia de algún verano: es decir, son cosas que pasan una vez, o a lo sumo un par de veces, para ser recordadas el resto de nuestras vidas. Momentos que conjugan como elementos sentimientos muy fuertes de grupalidad, estados personales particulares, y eventos de especial significación (como la primera experiencia sexual en “Verano del 42”, o la muerte de “Chanquete” en “Verano Azul”) hacen de aquel un verano a añorar.


Supongo que también pasarán cosas dignas de ser contadas en otras estaciones, pero seguramente se dan en menor medida. En todo caso, por algo los grandes romances, por más que sucedan durante un invierno y en Groenlandia, son catalogados como “tórridos”; es decir, por ahí el verano sea más un estado personal que la época de mayor cercanía con el sol.


En fin, “no quedan días de verano, el viento se los llevó, un cielo de nubes negras cubría el último adiós”.



martes, junio 23, 2009

Geometría básica, en el infinito, los extremos se unen...


No se que tendrán que ver las paritarias con todo esto.

No se que tendrán que ver el compañero Moyano y sus hijos (cada cual con su correspondiente sindicato), “Madonita” Quiroz, D’Elía, o el resto de los próceres de nuestro glorioso sindicalismo en lo que digo.
Lo que yo digo es que un gobierno (o, en general, las personas) pueden hacer distintas cosas, algunas buenas y otras no tanto... al mismo tiempo.


Como decía Alfre Lewis Coser, en “Las instituciones voraces”, instituciones totalmente encontradas (ejemplifica con la iglesia y el partido comunista), mediante estrategias totalmente contrarias (celibato para unos, promiscuidad para los otros) buscan lograr el mismo objetivo: en el caso que analiza este autor, lo que se busca –y logra- es fidelidad absoluta, al partido o a la iglesia.


En el caso gobierno vs oligarquía terrateniente (léase De Angelis), lo que se busca es imponer una idea política, un modelo de país.

Hay que vivir en un Tupper para no ver que, los días de elección, las remiseras del barrio no dan abasto para llevar a votar a los beneficiarios de planes sociales. Y también hay que ser muy inocente para creer que esas personas que dependen de un plan y son llevadas a votar lo harán libremente.

Esto es innegable, en el imaginario del beneficiario, siempre ronda la idea de que si no se vota a quien provee, le quitan el plan (como en el imaginario del camionero está la idea –bastante razonable- de que si no voy al acto de Moyano me cascotéan el mionca... eso lo digo como ex “profesional del volante”).


En suma, De Angelis es un pelotudo y un bocón, por que no filtra lo que piensa, y por que lo que piesa es impresentable; pero el gobierno, de un modo mucho más sofisticado (apelando a los miedos) hace lo mismo: también le dice a la gente por quién hay que votar... la principal diferencia es que unos llevaran peones rurales en camionetas 4x4, y los otros llevaran desocupados en nuestros inseguros y destartalados remises del conurbano.

Como los desocupadios son más que los peones rurales, que no se procupe Nestor, mientras tenga sus clientes, no peligrará su idea de país.


Firma

Lic.Sergico

domingo, abril 19, 2009

No se por qué, pero este Blog sigue bancando a Purple y a Maiden :-)

Respuesta al post No way sis de Veletamen.

Bueno, vos sabés que no encuentro casi nada que me guste en la movida rock de los noventa , salvo algún tema de Green Day como “She” o “Minority” (no por que sean buenos, sino por que tienen un sonido increíble) o el mismo “Wanderwall”, único tema de Oasis que conozco por su nombre, y que ciertamente es un himno.
Estaba pensando que es un fenómeno bastante común desde los noventa (supongo esto se deberá a que, gracias a las nuevas tecnologías, cualquiera –hasta en su propia casa, con una PC decente- puede conseguir grabaciones con excelente calidad de sonido) que los discos debut de las bandas terminen siendo sus mejores discos… lo son los dos primeros de Oasis para vos, no?
Bueno, eso parece algo bastante antinatural por que, como todo, una banda necesita su tiempo de maduración (aunque también es cierto que, al momento de grabar su primer trabajo, un músico puede disponer de una enorme cantidad de material que fue acumulando durante toda su vida, y puede elegir lo mejor… ese material con el tiempo se va agotando).
Por poner algún ejemplo, Deep Purple alcanza su mejor nivel compositivo con "Machine Head", su sexto disco de estudio (por ser tan notorio, o tan ignotos los anteriores, muchos piensan que este es su primer disco), que sonaba todo lo bien que se podía sonar en 1972, es decir no mucho, pero contiene cuatro o cinco himnos inolvidables.
Después, con sus altibajos, con sus cambios de integrantes y todo, el nivel de creatividad se mantuvo –creo yo- hasta la grabación de “Slaves and Masters” (de 1990, miren la tapa, es muy similar a la del tercer disco de Rata Blanca… estos ingleses piratas!!!), disco que a mi me gusta bastante, que para Blackomore es uno de sus mejores, pero que para el resto de los “Parpuleros” es el peor disco de la banda (hasta una vez amenazaron con sacarme de una banda por poseer ese disco cuasi hereje).
Después de “Slaves”, como vos decir, creo que Purple debería haberse borrado, y dejar lugar para que se expanda el mito*. Pero bue, ahora son unos sesentones que, aunque no pueden ya aportar nada innovador, siguen despuntando el vicio tocando Rock and Roll. Su último disco Rapture of the Deep, de 2005, es un bodrio!
Otro ejemplo, otra de mis bandas preferidas, es Maiden. Si bien en sus dos primeros discos hay temas que trascendieron, todavía no tenían un sonido definido, sobre todo en el primer disco, del que no se sabía si era Heavy o Punk. El sonido “Maiden” aparece en “The Number of the Beast” (disco de nueve tracks de los cuales la banda sigue eligiendo siete para tocar en sus giras) y se va consolidando durante diez años de discos “uno mejor que otro”.
Después de “Fear of the Dark” (un discazo de 1992, precedido por “No prayer for de Dying” otro discazo que pasó desapercibido debido a su sonido “inapropiado”) Dickinson decide probar como solista y abandonar la banda con lo que –para mi- termina la historia de Maiden.

Por supuesto, “la banda siguió tocando”. En 1995 grabaron un disco que nunca escuché (
The X Factor) con un cantante malísimo. Después de ese fracaso de la banda, y de los propios como solista, vuelve Dickinson, pero ya me empieza a sonar algo repetitivo; grabaron algunos discos más pero no los registro. Lo ideal hubiera sido bajar la cortina después de “Fear…”, y así redondear una década brillante.

*Pensaba también poner como ejemplo a alguien del fútbol… a alguien que hoy sería Dios si se lo hubiera llevado aquel ataque de diciembre del dos mil (no doy nombre por que no me quiero ganar ningún encono, ya tengo unos cuantos)… después siguió con sus boludeces y hoy es un personaje bastante patético.

sábado, abril 18, 2009

Miren lo que se pierden por no estar en Face-book!!!

Bueno, parece que algo aprendí en Filosofía de la Educación... gracias por enseñarme a usar el "Windows Movie Maker" Antelo!!!

martes, abril 07, 2009

No se por qué, pero este blog sigue bancando a Román

(en respuesta al post http://escupiendoelasado.blogspot.com/2009/04/game-set-and-match-bolivia.html )

Ehhh, que sensible estamos… yo no hablé de Riquelme!

Es cierto que no está para la selección, tampoco está para Boca, pero también es cierto que cuando el no está, el juego de Boca es mucho peor.

Sería bastante boludo, ahora que nos partieron el c… mal, ponerse a decir “si hubiera estado Riquelme contra Bolivia…”.

Lo cierto que, al no estar Román, se ha perdido una figura vital… a la hora de “cargar las tintas” sobre alguien.

Ahora estamos como desorientados: a quien le echamos la culpa de la desastrosa derrota y del peor juego???

No al carismático “D10s”, que la gran mayoría quiere… tampoco a nuestros multimillonarios representantes europeos, que la gran mayoría quiere; si ganan tanto no pueden jugar mal, los valores numéricos siempre son la mejor medida para estas cosas…

Entonces, si tenemos al técnico y a los jugadores que tienen que estar, cuál es el problema???

“El problema no es problema…” :-p diría Arjona… el problema somos nosotros!!!

Somos unos boludos que sufren y discuten por esa manga de hijos de p…… no es obsceno lo que ganan???

Diegote, ciento veintitrés mil dólares por mes, por “dirigir” la selección… Mersi, veintitantos millones de euros al año… etc… ni da para investigar lo que gana el resto.

Estos tipos juegan para ellos, les importan un carajo todos los boludos que hacen veinte horas de cola, que se gastan una parte importante del sueldo, que faltan al laburo, etc… para verlos JUGAR A LA PELOTA!!!

La verdad, llegué a la conclusión de que no puede representarme alguien que vive en un mundo tan distinto… por mi, que se maten todos, que pierdan todos los partidos por cinco a cero, que no clasifiquen para el mundial (por ahí, con suerte, algo así ayuda a remover algunas lacras como los Grondona), que se vayan todos.

Sería más representativo –para mi- un seleccionado armado con jugadores del ascenso, aunque no ganen nada, pero el típico exitismo Argentino no se bancaría eso… inventamos alguna mentira, le ponemos la camiseta argentina, y esperamos que ganen algo, así tenemos algo de que estar orgullosos como argentios… qué más nos queda?

No, la selección argentina está muy aburguesada, es hora de empezar a hinchar por los más débiles… AGUANTE BOLIVIA!!! (supongo que entre los veintidós jugadores y el cuerpo técnico, en un año no llegan a ganar lo que uno de los “Tops” de Argentina en el mismo tiempo).

Bueno, supongo que para Román vale la misma crítica, pero bue, en ese caso no puedo ser imparcial, el tipo hizo algunas cosas buenas con la pelotita vistiendo la azul y oro, y el cuore manda.

Saludos!

viernes, febrero 27, 2009

Qué amo/qué odio

No se si yo seré demasiado boludo o qué, pero algunas veces me he encontrado pensando en qué diría o haría si me tocara estar en cierta situación de preeminencia.

No les pasó nunca? Entonces soy yo…

Cómo sería mi discurso de agradecimiento si estaría en el lugar de un actor que tiene que recibir un premio, pongámosle un Oscar?

Qué hubiera dicho, al finalizar aquel “Argentina-Paraguay” del ’96 en cancha de River, si yo fuera Chilavert, sobre el bombazo que Batistuta le clavara en un ángulo? y así sucesivamente…


(Me tranquiliza saber que NUNCA se me pasó por la cabeza el qué diría en la mesa de Mirta Legrand… ahora que lo pienso, no se qué diría pero se me ocurren un par de bizarreadas: ¿qué sería un eructo en lo de “La Chiqui”? Igual, primero tendría que aprender a hacerlo :P)

Entre las cosas con las que me gustaba jugar al “cómo si”, se encuentra una columna que se publicaba hace tiempo en la revista dominical del diario de la cornetita; de ella robé el título del post. ¿La recuerdan? En esta sección expresaban la mencionada dicotomía personajes de todo tipo.

A continuación, les dejo un recorte donde Alejandro Dolina habla brevemente sobre que cosas ama y que cosas odia.

Después, yo mismo, sin osar compararme con el maestro, pero haciendo como si fuera lo suficientemente importante para que a alguien (no pretendo tanto cómo un diario de tirada nacional) le importe conocer algunas de las cosas que amo y que odio.


Espero lo disfrutéis.

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AMO: Los sobresaltos deleitosos del amor y a la mujer que me ha hecho más hombre. El misterio del arte y las arduas dificultades del conocimiento. La voz de Carlos Gardel. A una paisanita que opera milagros con sus ojos chinos. Pisar las hojas del otoño y oír su crujido. Los valses de Chopin. El apetito de eternidad del hombre, o quizá la suprema compadrada de saber que uno va a morirse, e igual, atreverse a reír. A mis queridos Marechal, Borges, Sabato y Bioy. La inteligencia y la bondad, que son la misma cosa.


ODIO: Los crímenes que se cometen en nombre de una idea o una fe. El malandra puede arrepentirse, el fanático no. Detesto la soberbia de los imbéciles y la intolerancia de los virtuosos. Odio a la muerte y a sus hermanos: la soledad, la miseria, el olvido, el desencuentro amoroso. No me gustan los edificios de la calle Córdoba. La estupidez en la cumbre de la fama. No tolero la deplorable rumba "El manicero". Las tortas de coco y la política como ciencia. Pero lo que odio por sobre todas las cosas es a los refutadores de leyendas.


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Amo: los días frescos de sol. También viajar, sobre todo en días frescos y soleados. Amo, en esos días frescos y soleados, después del viaje, encontrarme en una playa, remojando las patas en el mar; y, también, si me da el cuero, correr junto a ese mar.

Amo la alegría genuina -ellos no pueden fingir- de mis perros, sobre todo cuando nos encontramos en lugares impensados.
También amo escuchar música (siempre que sea música), y la puedo disfrutar -según el estilo y la ocasión- solo, mientras manejo, o como ingrediente infaltable de algún encuentro memorable. Amo algunas melodías memorables, que pueden ser de Filio, de Fandermole, o de Maiden. Se puede decir que soy un “fetichista del sonido”: amo el sonido de algún disco muy bien grabado, a buen volume y en un buen equipo. También amo al jacarandá y al fresno canadiense, por su textura pero -sobre todo- por que son maderas indispensables para construir una guitarra. Esa guitarra, con micrófonos de Seymour y un ampli Boogie sería too much…

¿Los placeres de la vida? Por supollo, un buen vino, con una picada, precediendo el asado… o un buen champagne, en familia, con amigos (entregados al recuerdo de un pasado que -como tal- siempre fue mejor) o… bueno, etc.

Haciendo esto me di cuenta que hay muchas cosas que amo, eso es alentador, pero no quiero entrar en cursilerías hablando de La Mujer (o alguna de sus partes), la familia, etc.; vamos con lo que odio.


Odio esos días insoportables, húmedos y calurosos.

También odio los días muy frios, por que odio andar con mucha ropa.

Odio el ruido en general, pero sobretodo odio los electrodomésticos: no entiendo como aparatos tan pequeños pueden ser tan quilomberos.

Odio al tipo que estornuda en el tren, sobre todo cuando está sentado en el asiento de atrás. Odio a todos los parlantes de PC, no hay uno en que se pueda escuchar música con un sonido decente.

Odio a Cormillot, porque se muestra como un ejemplo de salud cuando en realidad me parece un tipo muy triste… debe ser por que se caga de hambre!!! Para mi “amargado” y “saludable” son términos inconciliables.

Odio que me quieran vender una pelotudez como si fuera importante, y que me llamen a las doce de la noche para medir que audiencia tiene esa pelotudez…

Odio lo “cuanti”, por que es avalar procesos de mierda con un resultado, y creer que “un millón de moscas no pueden equivocarse”…


Caramba, creo que también odio unas cuantas cosas… pero bue, no las quiero agotar, si les parece, la seguimos abajo.


Salu2

martes, febrero 17, 2009

Un cacho de futurología

Año 2030, en un mundo totalmente tecnificado, palabras míticas como telepatía o telequinesia han quedado obsoletas gracias a un chip que nos permite estar interconectarnos, constantemente y sin mediaciones, tanto con aparatos como con seres.
Basta el pensamiento para que la otra persona se entere que la extrañamos; basta el pensamiento para que el perro (o loro, según el caso) venga a nosotros cuando tenemos un hueso para darle; basta el pensamiento para que la heladera se ponga al máximo cuando tenemos ganas de tomar una birra bien fría.
Por su puesto, como todo se resuelve con el pensamiento, nadie se mueve de su casa, lo que deviene por un lado en un sedentarismo alarmante; pero por otro lado, trae como veneficio que ya que nadie heche en falta los ya hace ratos extintos combustibles fósiles.
Con la extinción de estos combustibles, se solucionó una parte del problema de la contaminación, resta solucionar el tema de la creciente acumulación de chatarra tecnológica… por ejemplo, nadie sabe que hacer con todos los cargadores de batería distintos que le quedaron como legado de la “época del celular”.
Con la disminución de la contaminación y el sol entrando en una fase menguante, la temperatura global descendió un par de grados, por lo que todos los hippies sucios, digo ambientalistas, tuvieron que comerse sus manifestaciones pacifistas y recluirse en una comunidad de El Bolson donde producen sus propios alimentos, su yerba, y practican el amor libre antes, durante y después de fumar su yerba.
En el ámbito científico, partió desde la tierra un Trasbordador Espacial a Marte. La tripulación y los pasajeros (científicos todos) tienen como objetivo establecer la primera colonia de humanos en el Planeta Rojo. La travesía se llevó a cabo sin mayores inconvenientes, salvo algunos cascotazos que el trasbordador recibió en la luneta trasera al cruzarse con una banda de inadaptados que venía de presenciar el encuentro, ahora clásico, Sporting Neptuno-Temperley.
En lo social y deportivo, algo que emocionó a muchos, fue la concreción del muchas veces postergado partido de despedida de “La mandarina mecánica”. Con mayoría de integrantes originales y algún invitado, todos bastante deteriorados por los veinticinco años pasados desde la epopeya que les permitió acariciar el primer puesto (pero quedarse con un mísero segundo puesto por dos veces) en el campeonato de papi-fulvo de la UNQ, la formación presentada fue la siguiente (ver imagen):

Parados, de izquierda a derecha: el réferi (debería recordar su nombre, siempre nos daba una mano), JP Fatigatty, Román, el “Pájaro” Tripicho, Aldo Bobadilla, Juani, y una de las porristas de la mandarina (antes conocido como Puto T, gracias a los prodigios de la ciencia, pudo operarse para conciliar género y sexo y pasar a llamarse Rosa María Torres, ilustre pedagoga). En cuclillas, también de izquierda a derecha: el “Corto” Maltez, Héctor Ludueña, Molinkauskas y, el capitan, “Pomelo” Marini.

Bueno, esto es lo que se sabe del futuro no tan lejano.
Lo que no existe, quién puede conocerlo?

Saludos

viernes, enero 23, 2009

Nausea Criolla

Me acordé de una de esas clases de Antelo…

-“Brillante, por cierto…”

El tipo preguntó “qué quiere la gente”, y los alumnos empezamos a opinar mientras él armaba una lista en el pizarrón con nuestras ideas: educación, trabajo, seguridad, justicia, bienestar, vivienda, seguridad, trolas, seguridad…

-“Esto es lo que hay”, habría dicho el docente señalando el resultado de su indagación... las propuestas de solución como policía, mano dura, etc., “son conceptos en crisis pero estarán hasta que se vacíen de contenido y sean reemplazados por otros conceptos…”.

Lo que hay, por más que una palabra como bienestar tenga tantos significados como personas existan, tiene que ver con lo que quiere la gente. Y no hace falta ser la CEPAL, el INDEC o la UNESCO saber que quiere la gente. Basta prender la tele o la radio para atorarse de noticias sobre viejos cagados a palos por veinte mangos, ciudadanos de bien acecinados por pibes-chorros, empresarios secuestrados, robos a locutorios, cibers y maxiquioscos, etc… minuciosas en los detalles de los hechos hasta la morbosidad, en sus distintos grados de violencia implícita, las noticias tienen siempre un elemento en común: familiares, amigos, vecinos o las propias víctimas (en caso de no resultar muertas) pidiendo lo mismo.

SEGURIDAD.

Esto es de manual…
Del “manual del político rasca y demagogo moderno” (desde ahora PRIDM).
Es demasiado fácil: prendo la tele, veo qué mierda quiere la gente (obvio, seguridad), contrato un publicista de moda que es genial en la creación de slogans vacíos, y sobre una frase genial, capaz de condensar la complejidad infinita que representan los deseos y necesidades de la gente, monto una campaña publicitaria/electoral.
LA SEGURIDAD SE HACE
Semejante simplismo me resulta una burla, una falta de respeto a la inteligencia de la sociedad. Es como decir “bueno, querés seguridad, votame que vas a tener seguridad…”
Y ahí está nuestro PRIM.
Sin conocérsele estudios ni participaciónes previas en experiencias, nacionales o internacionales, sobre la materia, empieza a parecer en cuanto programa vaya a tratar el tema de la seguridad. Aparece hasta en la publicidad de la cancha, y se lo ve como imbuido de una especie de halo (tiene una cara de piedra el tipo), ahora es una especie de gurú de la seguridad.Y lo único que hace es improvisar sobre la frase: la seguridad se hace, no se puede sacar mucho más de su discurso.
Ahora, esta genialidad de ofrecer sin más a la gente lo que la gente pide, por qué no se le ocurrió –anque sea no tan descaradamente- a otros políticos antes?
Parece censillo –esto también es de manual: quien tenga chances ciertas de alcanzar el poder, tendrá que guardar un mínimo pudor respecto a sus promesas, por que en algún momento, aunque sea vagamente, tendrá que rendir algún tipo de cuenta. Quien sabe que por el momento no tiene chances de acceder a tal porción de la torta, hará lo que pueda para acercarse lo más posible.
Lo peor es que nuestro PRIDM (que aunque es bastante forro no es PRIME) no ha elegido (mejor dicho, su publicista no ha elegido) mala estrategia: en nuestro país siempre serán bien recibidos los heraldos de la mano dura.

Si alguien se atreviera a prometer abiertamente algo como “voy a matar a todos los negros”, seguramente recibiría votos hasta de los mismos negros que quieren sentirse mejores que otros negros (esto tan burdamente expresado, es un hecho bien comprobado por algunos estudios sociológicos). Aunque imposible de realizar, seguramente esto acercaría peligrosamente a la persona al poder.


En fin, todo esto para decir que el tipo me da mucho asco.
Con esta campaña la terminó de cagar, pero el asco no es de ahora: me revuelve las tripas desde mucho antes. Supongo que desde que apareció en los medios como financista de la última intentona Menemista, cada vez que lo enfocan en su palco de la bombonera -yo mirando el partido desde mi casa- lo puteo más que a Palermo después de alguno de sus típicos yerros.
La verdad que es raro, uno trata de no dejarse llevar por las apariencias, uno está en contra de los prejuicios… cuántas veces me han señalado alguien diciendo “mirá que cara de chorro tiene ese” y yo le respondí “¿cómo es la cara de chorro?”.
Bueno, nadie sabe responder a eso.
Yo tampoco sabría describir una cara de hijo de mil putas, pero este empresario de quién sabe que empresa (lo imagino mordiendo en cuanto negocio sucio ande por ahí generando mucha guita) para mi, tiene mucha cara de hijo de mil putas.

domingo, enero 18, 2009

Milonga por él

Entre las luces del escenario
se alza la firme sombra de un hombre
que se revuelve entre las guitarras
con voz de chelo y acento noble.

Marca su gesto, brazo en el aire,
un violín Becho que al amor nombra
y en un adagio que lo estremece
mezcla su sangre con la milonga.

Su canto hiere, su canto manda,
su queja es pura pero acompaña.
Corazón solo por el planeta
sembrando flores en la tormenta.

Y ya se enciende y es más gigante
la luz certera de su canción
y su ternura dura y serena
nos abre un surco en el corazón.

Mientras lo aplauden él sigue quieto,
guarda su cara de las sonrisas
y no hay bordona que lo consuele
de sus amores, ni las cenizas.

(Carlos Díaz "Caíto")

EL CANTOR

Cuando Alfredo Zitarrosa murió en Montevideo, su amigo Juceca subió con él hasta los portones del Paraíso, por no dejarlo solo en esos trámites.

Y cuando volvió, nos contó lo que había escuchado.

San Pedro preguntó nombre, edad, oficio.

--Cantor-- dijo Alfredo.

El portero quiso saber: cantor de qué.

--Milongas-- dijo Alfredo.

San Pedro no conocía. Lo picó la curiosidad, y mandó: --Cante.

Y Alfredo cantó. Una milonga, dos, cien.

San Pedro quería que aquello no acabara nunca. La voz de Alfredo, que tanto había hecho vibrar los suelos, estaba haciendo vibrar los cielos. Entonces Dios, que andaba por ahí pastoreando nubes, paró la oreja. Y ésa fue la única vez que Dios no supo quién era Dios.

EDUARDO GALEANO


Hoy se cumplen vente años de su muerte.
Según mi viejo, fue una boludez, una apendicitis… “lo dejaron morir” (¿por comunista?).

Este es mi humilde homenaje para el gran cantor uruguayo.
Para más palabras, las propias de “Zita”.

miércoles, diciembre 10, 2008

ETERNIT

Se acaban las sandías, se acaban las legumbres, se acaba el maíz… la cosecha de difuntos nunca se acaba!!!”

Bueno, ya he cerrado las materias, he terminado las charlitas con los aspiradores, y mi actual tarea en la UNQ es un total rascadero de guevos. Es decir, ahora me sobra el tiempo para postiar, el problema es qué.


En realidad, tema nunca falta, lo difícil es que el tema sea interesante, pero bue, tampoco tiene por que serlo: si uno recorre los blogs, lo que más generalmente se encuentra son soliloquios y desvaríos noctámbulos de borrachos depresivos.


En este momento no estoy ni borracho ni deprimido, pero si muy embolado, y me anda dando vueltas por el marulo algo que se me ocurrió en el tren…


No, no se trata de matar al fármaco ambulante que dice “anti-fabril” en vez de “anti-febril”; por el contrario, se trata de la vida.


La vida eterna… de qué otra manera se me pudo haber ocurrido esto si no hubiera visto desde el tren lo concurrido que estaba “Cuellas”.


Qué negoción” pensé.


Todo está sujeto a los vaivenes del mercado, salvo esto, la gente nunca va a dejar de morir.


Y ahí se me ocurrió la paráfrasis del tradicional cuarteto que figura en el copete.


Pero después se me ocurrió otra idea, un poco más funesta: “tengo tanta mala leche que si pongo una casa de sepelios, seguro al otro día aparece un boludo con el elixir de la vida eterna”.


El elixir, la piedra filosofal, lo que han buscado los sabios desde el comienzo de los tiempos… ¿cómo sería eso?


Por un lado está el costo, yo creo que sería –por lo menos en principio- algo que solo la gente de mucha guita podría comprar… y tendríamos almuerzos de “la chiki” por toda la eternidad.


Igualmente, con el tiempo pasaría lo que pasó con los celulares: ¿se acuerdan que eran carísimos? Bueno, siguen siendo carísimos pero, no se como, todo el mundo tiene uno.


Otra cosa que también pasó con los celulares, ¿aparecerían boludos fundamentalistas –como yo- que quién sabe por que principios se negarían a comprarlo?


Difícil, ahí creo que no, pero si todos comprarían el elixir, ya no habría diferencias. Es decir, el tiempo es un concepto relacional: si todos vivimos, en vez de cien, mil años, las diferencias se anulan, y todos terminamos viviendo lo mismo… iba a decir que la onda es tener mil años mientras el resto –con suerte- llega a los cien, pero ¿para qué mierda vivir tanto tiempo?


La vida tiene cosas buenas, pero también las hay malas. Uno viviría una eternidad si solo fueran las buenas, pero a las malas quién se las banca durante tanto tiempo???


Yo creo que, si aparecería el boludo (que no lo es tanto por que se va a llenar de guita) con el elixir de la vida eterna, todo el mundo saldría a comprarlo compulsivamente –como pasa con los celulares, buscando cualquier justificación pelotuda para comprarlo- sean caro o barato; ¿a quién le importan los precios cuando al bien en cuestión te lo meten hasta en la sopa?


Y al fin, creo que tarde o temprano la gente se va a cansar de su vida eterna: en algún momento se cansará de los problemas o, simplemente, se le terminarán los incentivos, las cosas “por qué vivir”. Y ahí la gente empezará a comprar “el antídoto contra la vida eterna”… otro buen curro.


Pero bue, ahí es cuando se reactivan los sepelios, o las armerías, por que el antídoto sí va a ser caro.


Habrá que esperar ese momento, pero no sin antes haber tomado el elixir.



Hora de ir a morfar, veremos que nos depara el comedor de la UNQ.

domingo, octubre 12, 2008

Linda papa caliente…

Lo que sigue es la respuesta a un Post de VeletaMen. Como estoy economizando recursos intelectuales, cualquier boludés que escribo la cuelgo. Por supuesto, la imagen tambien es de Veleta.
Please, insert coin
Un post para recordar y para reflexionar, va desde “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser” hasta una genuina preocupación por el destino de las nuevas generaciones…
Hacía rato no recordaba esos antros que tenían un pool, dos metegoles y tres videos. Donde comulgábamos adolescentes “tiernitos” con mafiosos ya consumados… casi siempre había uno pegado a la escuela y otro a un par de cuadras y, por supuesto, sobre el que estaba más lejos se tejían todo tipo de mitos. Por ejemplo, en uno que estaba cerca de “la técnica N° 1 de Verela”, hasta se decía que –por supuesto de noche- habían putas!!! … a dos cuadras de la escuela y de noche, territorio inexplotable para un nene de mamá como yo.
Es cierto que en esos lugares se aprendía mucho, pero no más que en la escuela: se aprendían otras cosas. Se aprendía eso que mencionás y que es tan importante: conocer al diferente, único conocimiento que permite no matarnos los unos a los otros. Por que siempre fue así: los otros, los diferentes, los desconocidos, siempre fueron vistos como amenazas que -como tales- deben ser eliminadas.
Yo creo que el miedo paterno siempre existió, pero en ese entonces –por lo menos en la mayoría de los casos- ese marginal que se ganaba nuestra admiración al desnudar con facilidad a la chica del “strip póquer” (¿qué nos calentaba de esas imágenes tan pixeladas?), se sabía un reventado pero, con sus discursos moralistas y consejos del tipo “si te veo fumando te recago a trompadas” trataba de evitar que sigamos su ejemplo.
Supongo que esos son los códigos que mencionás. Códigos que no tengo forma de saber si se perdieron o aun existen. Pero, por las dudas, yo hoy no dejaría que mis hijos frecuenten esos lugares… creo que aún sin serlo, por todo lo que se ve, me va ganando el miedo paterno.
Está clarísimo que el aislamiento (en escuelas privadas y/o en trius) es perjudicial en sentido de la “ceguera” que genera: el pibe de la escuela privada asume como méritos propios los beneficios de pertenecer a cierta clase social y, cuando sale de la escuela, o es un hijo de puta que se caga en todo/s o es un boludo al que cualquiera se lo garcha. Por otro lado, el “Flogger” cuya única medida que tiene para ser valorado y valorar a los demás es la apariencia, muestra una taradez similar a aquellos que hace quinientos años se preguntaban si los indios tenían alma.
Igualmente, hay que tratar de que –por lo menos en ese sentido- no nos gane la nostalgia. Hay que tener mucho cuidado, por que algunos comentarios sobre cómo vemos a “los jóvenes de ahora”, sobre todo cuando los comparamos con los de nuestra generación, suenan muy a “doña rosa”.
Por poner un ejemplo, no creo que sus conflictos pasen solo por el último capítulo de “Cuasi Ángeles”. Yo creo que también tendrán sus dramas existenciales, no pueden ser tan huecos como parecen, salvo que nosotros no los conocemos. En ese sentido, habría que preguntarse que pensarían los treintones o cuarentones de otrora sobre los estereotipos de nuestra adolescencia.
Esto me lleva a la última salvedad: Punks, Metaleros, Chetos y Cumbieros eran las identificaciones más comunes de aquel tiempo. Pero los Punks que iban a ver a Todos Tus Muertos y disfrutaban intercambiando escupitajos, los Heavys que se la pasaban tirados en la esquina tomando vino en cartón y vistiendo como si fueran una encarnación de aquella portada de “V8”, los Chetos que siempre estaban “a la moda” y los Cumbieros que asistían religiosamente a Samoha o La Miranda, eran hasta para nosotros bichos raros. ¿Qué quiero decir con esto? Que la mayoría no pertenecíamos a ninguna tribu y de todas teníamos un poco, y que hoy sigue siendo igual: Floggers, Bloggers, Emos, Cumbios, etc. siempre son grupos reducidos –aunque notorios- de boludos fanáticos.
Supongo que, como entonces, el pibe común de barrio tiene de todo un poco: escucha Rock, pero en el boliche baila cumbia o Dance, olo que le pongan, y para ir a las fiestas familiares viste conservadoramente.
En fin, quizás ya no existan aquellos antros de perdición/socialización, pero tal vez existan otros.
Igualmente, parece indiscutible que la tecnología agranda las brechas y los enfrentamientos sociales. Antes, en la canchita del barrio nos juntábamos todos y se daba ese intercambio de roles tan saludable según los postulados de Pichón Riviere: generalmente, los más pobres, destinados a la subordinación, adquirían roles principales y de mando al ser los que más sabían con la pelota; por otra parte, algunos de los destinados a ocupar posiciones de privilegio en la vida, eran denigrados por falta de calle y exceso de Cindor.
En este sentido, Nerds, Floggers y demás adictos a la tecnología, por discriminar y por gustar más de lo virtual que de lo real, se están negando esa valiosísima posibilidad de socialización primaria.
Por todo esto, y sin ánimo de ofender, cuando vean alguno de estos chicos sumamente arreglados y peinados con gel, no duden en gritarles “Hacete Macho” o –directamente- PUTOOO!!!
Perdón por el cambio de registro, pero es que yo también –de tanto estar con el culo en la silla- me estoy sintiendo uno de ellos.
Los dejo por que me hinché las pelotas.
Saludos metaleros
Yo

martes, septiembre 23, 2008

Feliz primavera para tod@s!!!

Che, pero que amargura,
Tanta naturaleza floreciente,



Tanta belleza a nuestro alcance,

Tanta gente divirtiéndose sanamente...

y pasándola lindo,

Y nosotros no pudimos juntarnos un rato a tomar un vino en una plaza!!!

A ver si nos ponemos las pilas!!!
Les dejo este hermoso ramo, a ver si se motivan.
Ahí nos vemos

viernes, agosto 29, 2008

Top Secret....

Sepan disculpar que trunque así la discusión educativa, en todo caso después la seguimos, pero esto es muuuyyyy berry importante...

miércoles, agosto 20, 2008

Respuesta a la tía hincha pelotas…

L@s pongo en contexto: me llegó un mail cuyo asunto es “de terrorrrrrrrr jajajaaaaaaaaaaaaaa (ABRILO QUE SON CHISTES,TE VAS A REIR!!!!)” donde un docente hace un listado de preguntas tomadas en un parcial, con las respectivas y totalmente desubicadas, ridículas, desconcertantes, etc. respuestas de los alumnos a cada consigna; hace mucho anda circulando, supongo que vari@s lo han leído.
Esto sumado a una ya histórica discusión que tenemos con mi tía (y, en tono menos amable, con otros miembros de la familia) dio como resultado el siguiente escrito que, en vez de enviar por mail a la persona en cuestión, decidí colgar para ampliar un poco la discusión:


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(yo después de reconocer el “chiste” en cuestión)
-Ja, seguro esto no pasa en las escuelas Waldorf!!!
-Ya aclaré que no defiendo ese tipo de escuelas, pero hay que reconocer que la escuela tradicional suele generar este tipo de efectos nefatos…
Y cuando hablo de efectos nefastos no me refiero tanto a las respuestas de los alumnos como a la burla –ciertamente cruel- de los docentes que se regodean señalándolos y haciendo circular este tipo de cadenas.

Lo que sigue es un tema muy trillado, mis cumpas se van a aburrir: desde algunas posturas, la escuela es “el medio natural” para educar a los niños y -como es obvio que sucede- si el docente aplica bien “el método”, ante estos fracasos solo cabe responsabilizar al alumno… y –si es posible- reírnos de su torpeza y su inferioridad, lo cual es la mejor forma de mostrarnos ante los demás como superiores.

Otro lugar común, esta vez “progre”, es decir que “en vez de culpabilizar a los alumnos por las malas respuestas habría que poner la mirada sobre el docente que se encargó de realizar tan extensa recopilación: ¿le sorprende que sus alumnos den tales respuestas? ¿recién se enteró de que los pibes “no saben” al corregir los exámenes? ¿por qué en vez de tomarse semejante trabajo no se puso a buscar la forma de solucionar ese problema?”

Retomando un poco tu mail anterior (en el que citabas algo de los fundamentos de la pedagogía Waldorf y me preguntabas si no me suena a zanata), a quienes conocemos los pobres resultados de la educación formal, cuando leemos resoluciones ministeriales, planes de estudio, planificaciones, etc. que hablan sobre objetivos y metas, sobre equidad e igualdad, etc. todo nos suena a zanata.
Para poner un ejemplo un poco más académico de lo que llamo “pobres resultados”, y para tocar el tema de la alfabetización que tanto te preocupa, Emilia Ferreiro (colaboradora de Jean Piaget, fue quien aplicó las teorías psicogenéticas a lo que es el aprendizaje de la lectoescritura) habla claramente de las taras en el uso de la escritura como medio de expresión que genera la escuela… “el miedo a la página en blanco”… Otros académicos llevaron a la práctica esa hipótesis, organizando talleres de escritura para docentes (los encargados de enseñar a leer y escribir) en donde notaban una enorme negación por parte de los docentes hacia la escritura, sobre todo en formatos literarios.

Bueno, no me quiero extender en esto, vos misma podés comprobarlo tirando alguna consigna en una reunión de amigos o familiares (a ver quien se anima a escribir), pero me viene bien por que yo también necesito cierto “training” de escritura para que no me gane “el miedo a la página en blanco”.

Lo que quería decir es que es probable que haya mucha zanata en los fundamentos de la pedagogía Waldorf (aunque no tengo el conocimiento suficiente para asegurarlo o negarlo totalmente), lo cierto es que en el mundo hay muchas otras experiencias, de filosofia no-directiva o de pedagogías “negativas”, que buscan superar estas taras de la escuela tradicional. Hay muchas que parecen “muy locas” y sin embargo están legitimadas por estados conservadores, como por ejemplo el inglés… ver el caso de las escuelas Summer Hill.

En definitiva, el contenido, y el cómo se lo imparte, quizás no sea lo más importante.
Estaba pensando que las distintas escuelas forman distintos sujetos, para que ocupen distintos lugares en la sociedad… Obvio, ¿no? Una escuela de dos lucas por mes no forma (no se propone hacerlo) al mismo sujeto que una escuela pública de la periferia… me ahorro los ejemplos.
Por supuesto, la escuela Waldorf con sus postulados de libertad, creatividad, individualidad, etc. va a conformar un sujeto determinado que probablemente, de tener que hacerlo, no se pueda adaptar al trabajo en un McDonals… para esto está la escuela pública tradicional.



Ejemplo: el otro día estaba viendo a Fernando Peña (en el programa de Mirtha)… es un tipo al que si se le ocurre ponerse en bolas en la mismísima mesa de “la chicki”, lo hace. Y después pone cara de pelotudo y dice “es un acto de amor” o “es mi forma de expresarme”. Por supuesto, él es biznieto de actores y puede expresarse como se le cante, pero a cualquier hijo de vecino que se exprese así lo cagan a patadas en el culo y lo meten en cana con cuatro violadores para que se le quiten las ganas de andar poniéndose en bolas…

Ahora si “en definitiva”, como acérrimo reproductivita que soy, creo que si sos Peña (o hijo de una familia como la de Peña) podés ir a una escuela Waldorf y después hacer lo que se te den las ganas, por que tenés el capital simbólico, social y económico de cuna necesario para hacerlo… ahora, si sos el “hijo de vecino” se complica, te conviene ir a una escuela “normal” donde te enseñen a comportarte “normalmente” en un trabajo “normal”.


Saludos cordiales
Yo